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Opiniones

Política y carros viejos

Estados Unidos organizó esta semana en Cuba un acto oficial para izar su bandera y dejar abierta su embajada. La ceremonia, presidida por el Secretario de Estado John Kerry, es un paso trascendental en el proceso de restablecimiento de relaciones diplomáticas iniciado en noviembre. Y lo es. A pesar de que la dictadura moldeó la lista de invitados y los campeones universales de la democracia no invitaron a los únicos demócratas auténticos de la isla: la oposición pacífica.

"La política de EEUU imita a la de la UE, que consiste en ignorar a los opositores para no indignar a los gorilas de la nomenclatura"

El 20 de julio pasado se izó la bandera de Cuba en Washington con un guateque al que asistieron decenas de acólitos elegidos por la dictadura que viajaron en un avión estatal. Ahora, en la capital cubana, para la reapertura de la sede diplomática norteamericana, los nuevos amigos del vecindario han seguido las instrucciones del régimen y se han sumado cortésmente a la política que siguen desde hace muchos años los también demócratas de la Unión Europea que consiste en ignorar a los opositores para no indignar a los gorilas de la nomenclatura.

El razonamiento es elemental, como la oposición no existe para el poder, no puede existir para nadie. Así es que si un disidente es convidado a una recepción diplomática los representantes oficiales se retiran. La solución a ese conflicto halló un nuevo rango de humillación. Se celebran las fechas y los actos oficiales con los funcionarios y más tarde, al otro día o la semana próxima, se hace un encuentro discreto con algunos de los hombres y mujeres que el Gobierno persigue, encarcela, golpea y acosa.

Ese mecanismo, una especialidad de los embajadores europeos acreditados en La Habana, es el que utilizó John Kerry el viernes. Citó a un grupo de opositores para una reunión en la residencia de un funcionario de su embajada horas después de la izada de la bandera y de una cita con el cardenal Jaime Ortega.

Fueron algunos, pero Berta Soler, la representante de las Damas de Blanco, declinó la invitación del viajero porque, según dijo, su organización trabaja todo el tiempo "para preparar las denuncias de 17 domingos de represión del Gobierno cubano".

Kerry ofreció más tarde una conferencia de prensa junto a su colega Bruno Rodríguez. Coincidieron en que hay temas en los que están muy distantes y que Cuba es bella y atractiva para los inversores. Al final, en la Habana Vieja, lo pusieron al timón de un Chevrolet Impala de 1959.